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Veterinaria San Isidoro
La procesionaria Iván Gonzalez Montero 11/10/2022

La procesionaria

Primer plano de unas procesionarias en el nido que han formado en un pino.

La procesionaria es una oruga que vive en los bosques de pinos y que puede causar graves problemas de salud a los perros que entran en contacto con ella. Sus pelos urticantes contienen una toxina que provoca irritación, inflamación y necrosis en la piel y las mucosas. 

Si se sospecha que un perro ha tocado o ingerido una procesionaria, se debe acudir de inmediato al veterinario para aplicar el tratamiento adecuado. La prevención es fundamental para evitar este riesgo, evitando pasear por zonas infestadas de orugas, especialmente entre marzo y junio, y revisando el jardín o el entorno cercano en busca de nidos o bolsones de procesionaria.

Síntomas por el contacto con procesionaria.

Derivado del contacto entre la procesionaria del pino y el animal existen distintas presentaciones de esta intoxicación:

  • Irritación facial
  • Irritación de patas y zonas que se han puesto en contacto.
  • Irritación ocular
  • Daños inflamatorios en la lengua de leves a graves
  • Dificultad para respirar y shock

El daño más característico se produce por la inflamación, ulceración y erosión de la lengua, que puede evolucionar hasta la necrosis (muerte del tejido) y consecuentemente la pérdida parcial o total.

La hipersalivación, decaimiento e hipertermia son signos muy frecuentes en perros que se han puesto en contacto con los agentes tóxicos de la oruga.

También hay que prestar especial atención al contacto del tóxico con la cara. Puede aparecer rinitis por olfateo de los pelos de la oruga, úlceras en la región de la trufa e  inflamación de los párpados denominada blefaritis. Algo más grave pero menos frecuentemente los pacientes pueden desarrollar uveítis y también úlceras corneales

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